Sin telemetría · sin liga · sin configurar nada

¿Vas mejorando? Analiza los resultados de tus carreras de simracing

Tu simulador ya ha escrito en el disco lo que pasó en la última tanda. Suéltalo aquí y ese fichero contesta: a qué ritmo ibas de verdad, cuánta regularidad tuviste, cuánto tiempo dejaste sin juntar en tu vuelta ideal y si estás más cerca de la cabeza que hace tres meses. No hay telemetría que grabar, ni hardware, ni configuración que tocar, ni liga a la que apuntarse.

Sin telemetría: se analiza el fichero de resultados

Conviene descartarlo antes que nada, porque es lo que todo el mundo da por hecho: esto no es telemetría. No se graba nada mientras corres, no hay que instalar un programa aparte, no hace falta un volante concreto ni tocar la configuración del juego. La traza de gas y freno curva a curva es otra herramienta, se monta antes de salir a pista y contesta a otra pregunta.

Aquí se llega después de la bandera a cuadros. Lo que se analiza es el fichero de resultados que tu simulador escribió solo al terminar la sesión —el que lleva tu vuelta a vuelta, tus sectores y los de todos los demás— y que ya está en tu disco aunque no lo hayas abierto nunca. Se sube, y de ahí sale tu carrera medida: ritmo contra la parrilla, regularidad, vuelta ideal por sectores y progresión circuito a circuito.

No hace falta campeonato, ni organizador, ni que nadie más tenga cuenta. Vale para carreras públicas, para tandas contra la inteligencia artificial y para una sesión de entrenamiento a las dos de la mañana. Y vale para los cinco simuladores a la vez: Assetto Corsa, ACC, Le Mans Ultimate, rFactor 2 e iRacing entran al mismo garaje, así que tu progresión no se parte en cinco trozos porque este mes estés jugando a otra cosa.

  • Nada que instalar y nada que configurar
  • El simulador y el circuito se reconocen solos
  • Ritmo, regularidad y vuelta ideal de cada tanda
  • Tu progresión, global y circuito a circuito
  • Tus vueltas dando vueltas sobre el trazado real
  • Privado: lo ves tú y nadie más

Dónde está tu fichero, y qué pasa al soltarlo

Casi todo el mundo se atasca en el mismo sitio: no sabe que ese fichero existe. Assetto Corsa lo deja en Documentos\Assetto Corsa\out\race_out.json y lo machaca en la carrera siguiente, así que se sube antes de volver a pista. Los otros cuatro lo guardan cada uno en su sitio, y ninguno lo anuncia: aquí está la carpeta exacta de cada simulador.

Con el fichero delante, lo demás es un gesto: lo arrastras al recuadro de subida —o lo eliges, si te resulta más cómodo— y ya está. No hay que decir de qué juego es ni en qué circuito se corrió: las dos cosas se reconocen por el contenido del propio fichero. Estos son los cinco formatos que se leen enteros y sin teclear una fila:

  • JSON de Assetto Corsa
  • JSON de Assetto Corsa Competizione
  • XML de Le Mans Ultimate
  • XML de rFactor 2
  • CSV de iRacing

Falta una cosa, y conviene contarla antes de que sorprenda: ningún fichero de resultados dice quién eres. Le Mans Ultimate marca a todos los pilotos de la sesión como jugador local, y el CSV de iRacing es la tabla de resultados entera. Así que la primera vez se te enseña la parrilla y te señalas; tu nombre queda apuntado para ese simulador y a partir de ahí cada fichero se resuelve solo. Mientras eliges, el fichero sigue en tu navegador: no se guarda en ningún sitio a la espera.

¿Voy mejorando o me lo parece?

Llevas medio año corriendo tres noches por semana y no sabrías decir si vas más rápido. La sensación engaña siempre en la misma dirección: se recuerda la vuelta buena y se olvida la tanda entera, y una tarde redonda en un circuito que se te da bien parece progreso cuando no lo es.

El garaje lo contesta con dos lecturas, y hacen falta las dos:

  • Tu progresión entera

    Todas tus carreras medidas en una sola línea, de la primera a la de anoche, y debajo la cuenta que zanja la discusión: tus últimas cinco contra las cinco anteriores. Con tres sesiones medidas ya hay gráfica; con seis, comparación.
  • Circuito a circuito

    Tu primera visita a Spa contra la última, con tu récord de allí y cada categoría por separado. Es lo que contesta a «¿por qué en Monza voy bien y aquí no?».

Las dos se miden sobre la mediana de tus vueltas limpias, no sobre la vuelta rápida, porque lo que se entrena es el ritmo que se repite. Y las tandas de tres vueltas no entran a estropear la gráfica: una sesión necesita al menos tres vueltas limpias para contar como medida de ritmo —sigue sumando vueltas, victorias y récord, pero no tendencia—.

El índice de ritmo: comparar carreras que no se parecen

Aquí está la trampa de la pregunta anterior: un tiempo de vuelta no sirve para saber si un piloto mejora. Monza y Spa no se parecen en nada, y un coche nuevo, una carga de gasolina o una tanda con lluvia mueven la cifra sin que nadie haya cambiado de nivel. Lo que sí se puede comparar es la distancia con los rivales de aquel mismo día:

índice = mediana propia de vueltas limpias / mejor mediana de la parrilla

1,00 es haber ido al ritmo del más rápido; 1,05, un 5 % más lento. Y como la referencia se recalcula sola en cada carrera, bajar el índice significa exactamente lo que se quiere medir: acercarse a la cabeza. Por eso es la única medida que se puede poner en una misma gráfica con Barcelona, Spa y Suzuka dentro.

Se usa la mediana y no la mejor vuelta porque una vuelta suelta la clava cualquiera: lo que distingue a un piloto es lo que repite. Y se usan sólo las vueltas limpias, que aquí tiene una definición escrita y no una intuición: fuera la primera, fuera las de entrada y salida de boxes, y fuera todo lo que pase de un 7 % sobre tu mejor vuelta —el tráfico, el trompo y la bandera amarilla—. Esa regla es la misma para una carrera subida a mano y para una heredada de una liga, así que las dos se miden con la misma vara.

Rápido a una vuelta y lento en carrera: la regularidad

Clasificas bien, marcas una vuelta que se acerca a la de los rápidos y a mitad de carrera estás quince segundos detrás sin haberte salido. No es mala suerte y casi nunca es el coche: la vuelta rápida la firma cualquiera con el rebufo adecuado y la goma nueva, y la carrera la gana quien la repite treinta veces seguidas.

A eso se le llama en simracing regularidad —consistencia, si lo prefieres en el otro idioma— y es lo primero que se mide de cada tanda que entra. Con tres lecturas más al lado que dicen dónde se está yendo el tiempo:

  • Regularidad

    Cuánto se abren tus vueltas limpias alrededor de tu propio ritmo, en segundos y con su lectura en palabras: de cronómetro, muy buena, correcta, irregular o muy irregular. Al lado, el reparto por franjas dice lo mismo de un vistazo: una torre estrecha es regularidad; una manta ancha, una tanda con de todo.
  • Vuelta ideal

    Tus tres mejores sectores juntos, aunque sean de vueltas distintas, y la diferencia con tu mejor vuelta real: el tiempo que ya sabes dar y todavía no has llegado a juntar. Casi siempre son unas décimas, y casi siempre están en el mismo sitio.
  • Dónde se va el tiempo

    Tus mejores sectores enfrentados a los mejores de aquella sesión, uno a uno. Sirve para saber si pierdes repartido por toda la vuelta —que es cosa de ritmo— o en un sector concreto, que es una trazada o una frenada que se puede ir a arreglar mañana.
  • Tanda a tanda

    Las vueltas se parten por cada paso por boxes, y de cada tanda salen su ritmo y su degradación: cuántas milésimas por vuelta se te van con las gomas. Es la diferencia entre ir lento y empezar rápido y no saber sostenerlo.

¿En qué circuito soy flojo?

Corres en ocho o diez pistas y en dos vas bien, en una regular y en otra no sabes por qué te falta medio segundo desde hace meses. Eso no se ve en un histórico ordenado por fecha: hay que juntar todas tus visitas a la misma pista y mirarlas seguidas.

El garaje las agrupa así y saca las dos listas que de verdad dicen qué hacer mañana: dónde acabas de bajar tu marca y dónde sigues yendo y no la bajas. Ojo a la diferencia, que importa: una pista que no pisas desde hace un año no está estancada, está aparcada, y no aparece en esa lista.

  • Tu récord y tu progreso

    Cuánto has bajado desde tu primera visita, medido sobre la mediana de vueltas limpias y no sobre la vuelta rápida: una vuelta suelta la firma cualquiera con el rebufo adecuado y una goma nueva. Cada categoría va aparte, porque un GT3 y un LMP2 en la misma pista no comparten récord.
  • Notas de reglaje

    La presión que va bien aquí, dónde se frena en la curva 3, cuántas vueltas duran las gomas. Lo que hoy vive en una hoja de cálculo aparte, guardado en el circuito al que pertenece y con la variante del trazado bien distinguida: la nota del Sebring completo no aparece en la del circuito escuela.
  • Vuelta fantasma

    Tu vuelta y tu récord en ese circuito dando vueltas a la vez sobre el trazado dibujado, saliendo juntos y separándose sector a sector. Cuando no hay récord propio contra el que correr, el segundo coche es el más rápido de aquella parrilla.

Los trazados no son un adorno: hay 307 circuitos en la lista y 55 traen su dibujo medido sobre la pista de verdad, y es sobre ese dibujo donde se recorren tus vueltas.

Circuitos en la lista
307
Con el dibujo medido
55

¿He ido mejor que la última vez?

Vuelves de una tanda con la sensación de haber ido mejor que el martes pasado, y la única forma de saberlo era abrir dos pestañas e ir mirando cifras de una a otra. Un histórico se abre dos veces y a la tercera ya se sabe lo que pone; lo que hace volver es poder poner una carrera contra otra y ponerse delante un número que perseguir, que es lo que convierte «quiero mejorar mis tiempos» en algo que se puede comprobar el domingo.

  • Comparar dos carreras

    Cifra a cifra, las dos curvas de ritmo superpuestas —que es lo que distingue una mejora repartida de un tramo suelto— y los mejores sectores enfrentados. Las dos carreras viajan en la dirección, así que la comparación se guarda y se comparte; y si las dos no son comparables —un GT3 en Spa contra un LMP2 en Monza—, lo avisa en vez de dejar que te lo creas.
  • Objetivos

    Tres formas de la misma frase: bajar de un tiempo, acercarte a la cabeza o ser más regular. Convierten «he corrido dieciocho veces en Spa» en «me faltan tres décimas». No se editan —uno que se puede bajar cuando cuesta dejó de ser un objetivo— y no guardan que están cumplidos: se miden contra tus carreras cada vez que se pintan, así que no pueden quedarse mintiendo si borras una sesión.

¿Esto lo ve alguien? Qué se guarda y qué no

El fichero no se almacena. Se lee, se saca lo que se va a enseñar y el resto se tira. Y no es sólo una promesa: la mayor parte de un fichero de carrera es el vuelta a vuelta de los rivales, datos que no son tuyos y que no se van a mirar nunca.

De cada sesión quedan exactamente tres cosas:

  1. Tu resultado, con el ritmo ya calculado

    Posición, vueltas, mediana limpia, dispersión, vuelta ideal, degradación, consumo y desgaste. Ya hecho, para que ningún listado tenga que abrir una vuelta para pintarse.
  2. Tus vueltas, y sólo las tuyas

    De un fichero con 335 vueltas se guardan las 21 que diste tú.
  3. Nueve cifras que resumen la parrilla

    Cuántos coches había, qué ritmo y qué sectores tenía el más rápido y en qué puesto quedaste por ritmo. Es lo que sustituye a guardar los resultados de los rivales, y basta para decir «5º de 19 por ritmo, a 0,8 s por vuelta del mejor» sin conservar una sola fila de nadie más.

Y es privado. No hay perfil público, ni directorio de pilotos, ni enlace para compartir tu garaje con nadie. No es un ajuste que se pueda dejar encendido sin querer: no existe.

Y si además corres en una liga de aquí

Las dos mitades de NexaRace se enganchan por un solo sitio, y lo activas tú. Abres la parrilla pública del campeonato en el que corres, buscas tu ficha y pulsas «ese soy yo». Se traen de golpe todas las carreras que ya tuvieras ahí, y las que tu organizador cargue después entran solas, sin que vuelvas a subir un fichero.

Se reclama dentro del campeonato porque es el único sitio donde un nombre no es ambiguo: ahí no puede haber dos fichas iguales, así que señalar una fila es señalar a una persona. La carrera se copia, no se enlaza —es tuya y te sobrevive aunque mañana el campeonato se archive— y se deshace cuando quieras: soltar el piloto se lleva de vuelta lo que trajo.

¿Hace falta telemetría o algún programa aparte?

No. No se graba nada mientras corres, no hay que instalar ningún programa, no hace falta un volante concreto ni tocar la configuración del juego. Lo único que se necesita es el fichero de resultados que tu simulador escribe solo al terminar la sesión, y que ya está en tu disco aunque nunca lo hayas mirado. La telemetría —la traza de gas y freno, curva a curva— es otra herramienta y aquí no se sustituye: esto mide la sesión entera, no una curva.

¿Vale para Assetto Corsa?

Sí, y es el ejemplo de toda esta guía: Assetto Corsa deja un race_out.json en Documentos\Assetto Corsa\out al acabar cada sesión, con el vuelta a vuelta y los tres sectores de cada coche. Ojo, que lo machaca en la siguiente carrera, así que se sube antes de volver a pista. Además de ese, se leen enteros y sin teclear nada: JSON de Assetto Corsa, JSON de Assetto Corsa Competizione, XML de Le Mans Ultimate, XML de rFactor 2, CSV de iRacing.

¿Cómo sé si estoy mejorando, si cada circuito es distinto?

Con el índice de ritmo: tu mediana de vueltas limpias dividida entre la mejor mediana de aquella parrilla. 1,00 es haber ido al ritmo del más rápido y 1,05, un 5 % más lento. Al medir la distancia con los rivales de aquel mismo día en vez de un tiempo en bruto, Monza y Barcelona se pueden poner en la misma gráfica: un coche nuevo o una tanda con lluvia mueven el tiempo de vuelta, pero mueven el de todos.

¿Cómo se mide la regularidad?

Por cuánto se abren tus vueltas limpias alrededor de tu propio ritmo. Sale en segundos —«±0,42 s»— y con su lectura en palabras: de cronómetro, muy buena, correcta, irregular o muy irregular. Al lado va el reparto de tus vueltas por franjas, que dice lo mismo de un vistazo: una torre estrecha es regularidad; una manta ancha, una tanda con de todo.

¿Se guarda el fichero que subo?

No. Se lee, se saca tu carrera y se descarta. La mayor parte de un fichero de carrera es el vuelta a vuelta de los rivales: datos que no son tuyos y que no se van a enseñar nunca. De cada sesión quedan tres cosas: tu resultado con el ritmo ya calculado, tus vueltas —sólo las tuyas— y nueve cifras que resumen la parrilla.

¿Lo ve alguien más?

No. El garaje es privado: lo ves tú y nadie más. No hay perfil público, ni directorio de pilotos, ni forma de compartir tus estadísticas con un enlace.

¿Necesito una liga, o que mis amigos tengan cuenta?

No hace falta ni liga, ni organizador, ni que nadie más se registre. Vale para carreras públicas, para tandas contra la inteligencia artificial y para una sesión de entrenamiento a las dos de la mañana: la carrera es tuya y el garaje también.

Si corro en una liga de aquí, ¿tengo que volver a subir esas carreras?

No. Abres la parrilla pública del campeonato, pulsas «ese soy yo» en tu ficha y se traen de golpe las carreras que ya tuvieras ahí; las que el organizador cargue después entran solas. Se reclama dentro del campeonato porque es donde los nombres no se repiten, así que nadie hereda las vueltas de otro por llamarse igual. Y se deshace: soltar el piloto se lleva de vuelta lo que trajo.

Tu próxima tanda ya vale para algo

La carrera que corras esta noche deja un fichero en tu disco duro lo mires o no. Súbelo y empieza a tener histórico: la primera es la que fija la referencia contra la que se medirán todas las demás, y a partir de ahí cada noche de simracing suma a la misma progresión.